Del oro, de China y de la «desdolarización», ¿Qué es lo que está pasando realmente?

China lleva años acumulando oro, pero desde 2021 el ritmo ha cambiado. Las cifras del Banco Popular de China muestran que las compras recientes no son un simple ajuste técnico, sino un movimiento firme hacia un perfil de reservas más diversificado. Todo esto sucede mientras el dólar sigue ocupando un lugar central en el sistema financiero internacional, algo que a menudo se pasa por alto cuando se habla de “desdolarización”. El objetivo de este artículo es poner en orden los datos y entender por qué China está reforzando su posición en oro en un momento en que, paradójicamente, el dólar continúa siendo la referencia mundial.

El auge de las reservas de oro de China (2021-2025)

En primera instancia, observaremos las reservas oficiales de oro de China en poder del Banco Popular de China, 2021-2025 (en toneladas). Desde 2021 las tenencias de oro de China han aumentado de forma sostenida, especialmente tras 2022. Fuente: PBoC, WGC.

Las cifras oficiales confirman el pronunciado aumento de las reservas de oro de China en los últimos años. A finales de 2021, el PBoC mantenía 1.948 toneladas de oro, un nivel prácticamente invariable desde 2019. Tras un periodo sin compras reportadas, China reanudó sus adquisiciones de oro a fines de 2022: en noviembre y diciembre de ese año compró más de 60 toneladas, llevando sus reservas a 2.011 toneladas al cerrar 2022. La tendencia se aceleró en 2023, año en el que China sumó oficialmente 225 toneladas adicionales, la mayor compra anual entre los bancos centrales ese año. Así, las reservas de oro chinas alcanzaron 2.235 toneladas en diciembre de 2023 (equivalentes al 4,3% de sus reservas internacionales). Lejos de detenerse, el PBoC ha continuado comprando oro durante 2024 y 2025, aunque a un ritmo algo menor. Para mediados de 2025 las tenencias oficiales se situaban en torno a 2.300 toneladas segúnreuters.com, lo que supone un incremento de más del 18% respecto a 2021. Este salto cuantitativo evidencia una estrategia clara de acumulación de oro por parte de China en la primera mitad de la década.

Comparemos China frente a otros bancos centrales:

El aumento de las reservas chinas contrasta con la posición de otros grandes tenedores de oro a nivel mundial. China ha pasado de tener la séptima mayor reserva de oro del mundo a disputar la quinta posición. Actualmente ostenta alrededor de 2.300 toneladas, acercándose al volumen de Rusia ( más o menos 2.330 toneladas) e Italia ( que ronda las 2.450 t), aunque todavía por debajo de Alemania (unas 3.350 t) y muy lejos de los Estados Unidos (8.133,5 t), que mantienen la mayor reserva de oro del planeta según reuters.combullionbypost.com. A modo de comparación, la reserva aurea estadounidense más que triplica a la china, reflejando décadas de atesoramiento histórico. No obstante, China se ha convertido en el comprador más activo de oro en los últimos años: por ejemplo, en 2023 el PBoC fue el mayor comprador individual con 225 toneladas adquiridas. Otros países emergentes también han aumentado sus tenencias, pero desde bases más pequeñas. Países desarrollados como EE.UU., Alemania, Italia o Francia no han variado significativamente sus reservas en años recientes (incluso reduciéndolas marginalmente en décadas pasadas), mientras que China muestra una clara tendencia al alza. En términos relativos, la participación del oro en las reservas totales de China aún es modesta (entre un 5% y 8% según la valoración coinsultada en gold.org), lejos del 60-75% que representa en las reservas de potencias occidentales (EE.UU. y Alemania, por ejemplo). Esto sugiere margen para que China continúe incrementando sus tenencias de oro sin alcanzar los niveles porcentuales de Occidente, lo cual parece alinearse con sus declarados objetivos estratégicos.

¿Por qué China compra tanto oro? La estrategia:

Dividamos en factores que expliquen el fuerte “apetito” de China por el oro en este período, en el contexto actual de incertidumbre geopolítica y financiera. A continuación, detallamos las motivaciones clave detrás de esta estrategia:

  • Diversificación de reservas y reducción de la dependencia del dólar: El oro ofrece a China una vía para diversificar la composición de sus reservas internacionales, tradicionalmente concentradas en activos denominados en dólares (como bonos del Tesoro estadounidense). Beijing busca reducirgradualmentesu exposición al dólar sin provocar inestabilidad financiera. Hay analistas apuntan que estas compras son parte de un esfuerzo de «desdolarización» parcial de las reservas chinas (reuters.com=. En efecto, según datos oficiales, el PBoC ha sido uno de los pocos bancos centrales (junto con Rusia y Turquía) que han incrementado sus tenencias de oro MIENTRAS RECONRTAN SUS RESERVAS EN DOLARES en reservas como se indica en: federalreserve.gov. Este movimiento “prudente” diversificaría riesgos de tipo de cambio y soberanos asociados al dólar, pero, como se verá, no implica un abandono total de la divisa estadounidense.
  • Cobertura frente a sanciones y riesgos geopolíticos: Las severas sanciones financieras impuestas a Rusia en 2022 (que congelaron alrededor de 300.000 millones de dólares de sus reservas exteriores) enviaron una señal potente a China y otros países según se apunta en Reuters . Para un país como China, que podría enfrentar tensiones geopolíticas en el futuro, poseer una mayor proporción de reservas en oro (activo físico sin emisor) es un seguro frente al riesgo de que activos en dólares o euros queden inaccesibles por sanciones. Y seguimos con Reuters; el ejemplo ruso mostró que las reservas en oro bajo control doméstico y los activos en yuanes fueron las únicas partes de los haberes de Moscú que permanecieron disponibles tras las sanciones. Entonces China toma nota de esta lección: el oro (al no depender de la promesa de pago de ningún gobierno extranjero), es visto como activo de refugio geopolítico en caso de una escalada de conflictos o de restricciones financieras internacionales.
  • Protección cambiaria y cobertura contra la inflación global: El oro se considera tradicionalmente un refugio de valor ante la depreciación de las monedas fiduciarias y la inflación. Después de la pandemia con inflación elevada a nivel global (2021-2022), la acumulación de oro proporciona a China una cobertura frente a la erosión del poder adquisitivo de sus reservas en divisas. Los bancos centrales mantienen oro como activo de bajo riesgo que preserva valor en escenarios de incertidumbre económica. Además, el oro tiende a apreciarse cuando el dólar se debilita o cuando las tasas reales son bajas, actuando como hedge frente a eventuales caídas del dólar. Aunque en circunstancias normales los bancos centrales tienden a moderar compras si el precio del oro está muy alto, la coyuntura reciente ha sido distinta: “la incertidumbre se ha vuelto sistémica”, según apuntó un informe de Naciones Unidas. Esto ha llevado a mantener la demanda de oro incluso con precios elevados, priorizando la seguridad ante riesgos inflacionarios y financieros.
  • Disminución de la exposición a deuda soberana occidental: Al mismo tiempo, paralelamente a comprar oro, China ha ido reduciendo sus tenencias de deuda estadounidense en los últimos años. Según Reuters, sus inversiones en bonos del Tesoro de EE.UU. cayeron a cerca de 750.000 millones de dólares en 2023, el nivel más bajo desde 2009. Esta disminución (desde un máximo de 1,3 billones de dólaresen 2013) refleja tanto ventas activas de China (para “reforzar el yuan y diversificar activos”) como menores ingresos de divisas por superávit comercial. Al sustituir gradualmente parte de esos bonos por oro, lo que hace China es mitigar, reducir, debilitar su vulnerabilidad a las tasas y políticas de EE.UU, y a un posible deterioro crediticio occidental. El oro no genera rendimiento, pero tampoco conlleva riesgo de impago ni dependencia de la confianza en gobiernos extranjeros. En suma, sirve de activo de reserva alternativo conforme Beijing recalibra su portafolio lejos de la deuda occidental.

En conjunto, estos motivos revelan y evidencian una estrategia deliberada de China para recalibrar como hemos dicho antes, la composición de sus reservas internacionales. El oro cumple un doble rol: es un seguro financiero y geopolítico ante escenarios extremos, y a la vez una pieza clave en la diversificación progresiva de los activos de reserva, reduciendo marginalmente el protagonismo del dólar en las arcas chinas. Es decir, que se están quitando de enmedio, vamos.

Otor punto a tener en cuenta: Las economías emergentes también a la caza del oro:

China no está sola en esta renovada preferencia por el oro. En la última década (y muy especialmente desde 2022) numerosos bancos centrales, principalmente de economías emergentes, han aumentado sus reservas de oro como parte de sus políticas de reservas. De hecho podemos observar que el año 2022 marcó un hito histórico: los bancos centrales del mundo compraron un total neto de 1.136 toneladas de oro, la mayor cantidad anual jamás registrada (desde que hay datos en 1950) dejo el enlace:moneymetalsexchange.medium.com. Detrás de esta cifra récord estuvieron países como Turquía, Egipto, India, Qatar, Irak, Uzbekistán o Brasil, además de China. Por ejemplo, Turquía fue el mayor comprador individual en 2022 con alrededor de 148 toneladas añadidas, elevando el oro a casi un 30% de sus reservas totales como podemos ver en think.ing.com. En 2023 la tendencia continuó con compras netas globales en torno a 1.037 toneladas, destacando China (225 t), pero también incrementos significativos de países como Singapur y Polonia. Polonia, en particular, anunció un plan para llevar sus reservas de oro a representar el 30% de sus reservas internacionales (frente a un aproximado 20% previo), objetivo que ya ha alcanzado con las compras de 2023-2025 que nos muestra : moneymetalsexchange.medium.com. Asimismo, hay bancos centrales más pequeños (como Kazajistán, Uzbekistán, República Checa, entre otros) que han seguido comprando oro de forma constante, mes a mes, como parte de su estrategia de fortalecimiento financiero.

Las razones de este comportamiento sincronizado de las economías emergentes son similares a las de China: diversificación, protección ante choques externos y estabilidad a largo plazo. Países como Rusia y Turquía llevan años reduciendo su dependencia del dólar; Rusia aumentó agresivamente su oro entre 2008 y 2020 (alcanzando ~2.300 toneladas) como respuesta a tensiones con Occidente. Tras las sanciones de 2022, Rusia también depende en gran medida de sus lingotes y de activos en yuanes para respaldar el rublo. En Oriente Medio, países del Golfo y Egipto han incrementado reservas de oro para fortalecer la confianza en sus monedas. Incluso naciones europeas fuera de la Eurozona, como Hungría o Serbia, multiplicaron sus reservas de oro en años recientes como escudo financiero. Este regreso de los bancos centrales al oro contrasta con las dos décadas anteriores (1990s-2000s) en que muchos vendían oro; ahora la tónica es acumular. En conjunto, la participación del oro en las reservas mundiales ha subido del 10% en 2015 a alrededor del 23% en 2023 (en valor); ver en: federalreserve.gov. Sin embargo, este aumento se debe más a la revalorización del oro que a las compras netas (el volumen físico total de oro oficial creció <10% en ese periodo), lo que sugiere que “el oro es un complemento creciente pero todavía secundario” en el conjunto de activos de reserva a nivel global.

El oro al alza contra la hegemonía del dólar ¿desdolarización o redolarización?

Pese a la intensificación de las compras de oro por China y otros emergentes, la evidencia empírica y práctica indica que el dólar estadounidense sigue REINANDO como principal activo de reserva y medio de intercambio global. No se observa una “desdolarización” global efectiva en las métricas de uso internacional de la moneda estadounidense; de hecho, algunos analistas hablan de redolarización dado que la posición del dólar se ha fortalecido en ciertos aspectos. Veamos los datos:

  • Reservas internacionales en dólares: El dólar continúa representando la mayor parte de las reservas de divisas divulgadas por los bancos centrales. Según el FMI, la cuota del dólar ronda el 58% del total de reservas mundiales en los últimos años, vease imf.org. Es cierto que esta proporción ha disminuido ligeramente desde niveles alrededor del 65% de hace dos décadas, pero el descenso reciente se ha estabilizado. De hecho, tras el impacto de variaciones cambiarias (apreciación o depreciación del dólar frente a otras divisas), el peso subyacente del dólar en las reservas se ha mantenido esencialmente estable en torno a 57-58%. No hay evidencia de una caída acelerada en favor de otras monedas. Ni el euro ni el yuan han logrado aumentar sustancialmente su participación en las carteras de reservas: la cuota del euro se mantiene cerca del 20% (fluctuando en función del tipo de cambio) y la del renminbi chino apenas ronda el 2-3% de las reservas globales. El propio índice del dólar (DXY), que mide su valor frente a principales divisas, alcanzó máximos de 20 años en 2022 y a finales de 2025 se mantiene por encima de niveles pre-2010, reflejando la continuada demanda internacional de dólares como activo seguro.
  • Y que pasa con el uso del dólar en el comercio y las finanzas internacionales?: Pues que podemos observar, que en el sistema de pagos globales SWIFT, la moneda estadounidense domina ampliamente. A agosto de 2024, el 49% de todos los pagos internacionales en valor se realizaron en dólares, muy por encima del 21,6% efectuado en euros; el yuan chino ocupó un distante quinto o sexto lugar con apenas el 3% aproximadamente, de los pagos mundiales. Datos similares se observan en el comercio: más del 50% de las facturas comerciales globales se denominan en dólares (y en regiones como Asia-Pacífico supera el 70%), incluso en transacciones donde EE.UU. no es parte, véase en: federalreserve.gov. En los mercados financieros, el dólar es omnipresente: Reuters indica que según el Banco de Pagos Internacionales (BIS), el 88% de las transacciones en el mercado de divisas involucran al dólar, proporción que se ha mantenido prácticamente “inamoviblepor una década”. Esto significa que el dólar actúa como la moneda vehicular en la inmensa mayoría de conversiones de moneda a nivel global. Asimismo, cerca del 50% de la deuda internacional y de los préstamos transfronterizos están denominados en USD, reforzando su papel central como unidad de cuenta y depósito de valor en finanzas internacionales. Ni siquiera la creación de nuevos mecanismos de pago en otras divisas (por ejemplo, acuerdos bilaterales en yuanes) ha mermado significativamente el predominio del dólar en las transacciones globales.

Resumiendo, y esto es MUY IMPORTANTE a tener en cuenta según los datos: no se ha materializado una desdolarización global de hecho. A pesar del mayor interés por el oro y la retórica en algunos foros sobre mover reservas al yuan u otras monedas, el dólar mantiene su posición estructuralmente dominante en la economía mundial. La resiliencia del dólar obedece a factores profundos: la confianza en la estabilidad del sistema financiero de EE.UU., la liquidez y profundidad de sus mercados (por ejemplo, el mercado de bonos del Tesoro supera por mucho al mercado global de oro en términos de volumen y facilidad de transacción), y la inercia de red donde la mayoría de países eligen dólares porque “otros países también lo hacen”. De hecho, en periodos de crisis recientes, lejos de abandonarlo, muchos inversores y bancos centrales han buscado refugio en dólares (y en deuda estadounidense), reforzando su cotización. Por eso algunos hablan de «redolarización»: el dólar no solo no está siendo reemplazado, sino que en las situaciones de incertidumbre su demanda aumenta como activo seguro, consolidando su primacía.

Entonces….. ¿Podríamos deducir que el oro es más un seguro complementario y no un “sustituto” del dólar?

Vamos a ver…., hemos analizado que la política de compras de oro de China desde 2021 refleja una estrategia de seguro estructural y de complemento en sus reservas internacionales, más que un intento de sustituir al dólar como cimiento del sistema financiero. China ha aprovechado los últimos años para fortalecer su posición en oro, un activo que aporta diversificación, liquidez razonable y protección ante escenarios extremos (sanciones, crisis monetarias o inflacionarias). Este movimiento tiene lógica desde el punto de vista de la gestión prudente de reservas, después de todo, el oro no conlleva riesgo de contraparte y ha preservado valor a lo largo de la historia en situaciones de estrés.

Sin embargo, es fundamental subrayar que el oro está actuando como complemento y no como reemplazo del dólar. Ni China ni los demás bancos centrales han emprendido una liquidación masiva de sus activos en dólares; por el contrario, el dólar sigue constituyendo la columna vertebral de las reservas globales y del comercio internacional. Incluso para China, el oro (unas 2.300 toneladas) sigue siendo minoritario frente a su enorme stock de activos en dólares (se estima que entre reservas oficiales, bonos y otros, China mantiene del orden de 3 billones de dólares en diversos instrumentos). Las autoridades chinas parecen conscientes de que cualquier intento de desafiar abiertamente la hegemonía del dólar sería contraproducente y potencialmente desestabilizador para su propia economía. En lugar de ello, Beijing adopta una aproximación gradualista: acumular oro como póliza de seguro y diversificación a largo plazo, mientras convive con un sistema financiero global que, por ahora, continúa anclado en el dólar.

En última instancia, la “fiebre del oro” del PBoC puede interpretarse como parte de una estrategia más amplia de blindaje financiero. Al igual que un inversor sofisticado aumenta la proporción de activos refugio en su portafolio cuando las condiciones se tornan inciertas, China está reforzando su posición en oro para ganar autonomía y resiliencia. Pero ese blindaje no significa abandonar el dólar: el oro llega como aliado estratégico más que como sustituto. A corto y medio plazo, es altamente probable que el dólar siga siendo la principal moneda de reserva y de transacciones en el mundo, mientras que el oro servirá de respaldo complementario que otorga confianza y estabilidad adicional a las naciones que lo poseen. En palabras simples, los bancos centrales (China incluida) ven al oro como un seguro contra contingencias, no como una nueva moneda de reserva hegemónica. Y por ello, el panorama emergente es de coexistencia: oro en ascenso como activo estratégico, y dólar persistiendo como rey del sistema monetario internacional.

Fuentes: Datos oficiales del Banco Popular de China, Fondo Monetario Internacional (COFER), World Gold Council, Reuters, ING Think, Banco de Pagos Internacionales, Swift. Las cifras y análisis presentados se basan en informes recientes y en estadísticas verificables, tal como se ha referenciado a lo largo del textothink.ing.comreuters.comreuters.comimf.org, entre otras.

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